La OCDE alertó hoy del riesgo que significa para el acceso a estudios superiores los recortes crecientes de la ayuda pública provocados por la crisis económica y el aumento que se pide a familias y alumnos para su financiación.

Aunque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que tiene sentido que los ciudadanos asuman ciertos costes de la educación, advierte de que eso puede conducir a la aparición de obstáculos para acceder a estudios de mayor nivel.

Así lo explicó el secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría, quien en la introducción al informe que hoy publicó sobre el estado de la educación en los países de esta organización más otros del G20 (grupo de países desarrollados y emergentes), advirtió de las consecuencias que se pueden dar.

"Esos obstáculos pueden también impedir a los países que alcancen sus propios objetivos en materia de incremento del nivel de formación de sus poblaciones", afirmó Gurría.

La OCDE admite en su estudio "Miradas sobre la educación 2012" que, "dado que las mutaciones de la economía mundial afectan al mismo tiempo a los países y a los individuos, los países tienen que dedicarse a encontrar el buen equilibrio entre una ayuda pública adaptada para la educación y la obligación para alumnos y familias de asumir algunos de los costes".

El estudio ha constatado que "los alumnos y las familias soportan una parte creciente de los costes de la educación en numerosos países de la OCDE".

Se trata de una tendencia general que, según la OCDE, "tiene sentido en la medida en que la mayor parte de los individuos obtienen numerosos beneficios de la educación", pero advierte que puede hacer que muchas personas se encuentren con "problemas financieros importantes" si quieren seguir estudios superiores.

La OCDE lanza otra alerta a los dirigentes políticos de los países analizados, en relación con el aumento del número de jóvenes, de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años, que ni trabajan ni reciben formación.

Su proporción alcanzó en 2010, año del que el estudio ofrece los últimos datos, el 16 % en los países de la OCDE y la organización estima que esta situación se ha visto agravada por las consecuencias de la crisis económica mundial.

El organismo con sede en París advierte de que el paro juvenil ha alcanzado niveles "alarmantes", lo que obliga a los países que lo sufren a revisar sus programas de formación profesional y los planes de actividades no formales de formación que ponen a disposición de los jóvenes.

En el estudio se vuelve a destacar que contar con una formación superior es el camino para integrarse de manera más fluida en el mercado laboral y se advierte que en las familias con menos recursos se detecta un aumento del número de jóvenes que ya no siguen estudios de mayor nivel.

La recesión económica está detrás de la reducción del dinero dedicado a la educación de los países de la OCDE, donde a pesar de que se han mantenido en torno al 13 % del gasto público, ha bajado en 19 de 32 Estados durante el período estudiado en el informe.

Lo que no ha cambiado es la constatación de que, a mayor nivel de formación, más posibilidades de obtener un mejor salario durante la vida laboral futura del estudiante.

Así, mientras que en 2008 un joven con estudios superiores podía esperar ganar un 58 % más que otro con una titulación de nivel secundario, en 2010 esta ventaja subió hasta situarse en el 67 %, estimó la OCDE.

Por último, la organización agrega que la formación superior es una mayor garantía para no caer en el desempleo, puesto que en 2010 sólo el 4,7 % de los titulados superiores no tenían trabajo, frente a un paro que se disparó ese mismo año hasta el 12,5 % para los que sólo disponían de un nivel de educación inferior al segundo ciclo de la enseñanza secundaria.