Una procesión solemne de siete carrozas fúnebres — una para cada una de las víctimas — llegó el viernes hasta una iglesia católica en el distrito neoyorquino del Bronx para el funeral de siete integrantes de una familia hispana que murieron en un trágico accidente automovilístico.

Las carrozas — dos blancas y cinco negras — arribaron a la iglesia de San Ramón, donde 10 niños con uniformes escolares azules formaban fila a la entrada. Los féretros fueron depositados entre el altar y las primeras hileras de asientos.

En una limosina blanca cubierta con carteles con los nombres de los muertos y varias camionetas de la Universidad Fordham llegaron los deudos al templo situado detrás de un pequeño cementerio. Dos de las víctimas trabajaban en el departamento de custodia de la escuela.

Cientos de personas se agolparon en la calle antes del comienzo de la liturgia.

Mientras los congregantes participaban en la proclamación de la paz durante la misa en inglés y español, decenas de familiares se levantaron de sus asientos para abrazarse, muchos de ellos llorando.

La familia sobrellevó "una pesadilla de proporciones inimaginables", dijo el sacerdote John Graham.

En el accidente del domingo fallecieron Jacob Núñez y Ana Julia Martínez, que habían llegado de visita de la República Dominicana; sus hijas, María González y María Núñez, y tres nietos, de 3, 7 y 10 años de edad.

La policía dijo que María González, que conducía el vehículo deportivo utilitario, chocó con la medianera de la carretera. Tras romperse una rueda, el vehículo cayó por un barranco el equivalente de seis pisos hasta incrustarse en el lecho de un arroyo en los predios del Zoológico del Bronx.

Jocelyn González, de 10 años, hija de la conductora, asistía a la escuela primaria de San Ramón y debía recibir la primera comunión este fin de semana.

"Esta es una tragedia. Siete a la vez. Tres generaciones. Ningún adiós", dijo Direna Small, que vive cerca pero no conocía a la familia.

Las niñas y sus madres iban a ser enterradas en el cementerio de San Ramón. Los cadáveres de los abuelos serán enviados de regreso a la República Dominicana.

Al final de la misa, el obispo Josu Iriondo esparció agua bendita sobre los féretros y después los cubrió de incienso.