China reconoció el lunes sus diferencias con Turquía sobre las propuestas para poner fin a la violencia que continúa en Siria, durante una inusitada visita del líder turco a Beijing.

China y Rusia han bloqueado los intentos de Estados Unidos y de otros países miembros de Naciones Unidas para obligar a que el régimen del presidente sirio Bashar Assad ponga fin a la violencia ejercida contra los opositores que han mantenido un levantamiento por 13 meses. Ello ha derivado en que Occidente acuse a Beijing de proteger en forma incondicional a Assad, con quien ha tenido relaciones amigables desde hace años.

Turquía, por otra parte, ha sido uno de los críticos más vehementes de Assad, y el primer ministro Recep Tayyip Erdogan dijo la semana pasada que Ankara contemplaba la posibilidad de tomar medidas no especificadas si las fuerzas del líder sirio no se retiran de las distintas ciudades y pueblos para el martes, como se convino.

El plan de tregua que trazó el enviado de ONU y de la Liga Arabe, Kofi Annan, se derrumbó en términos prácticos el domingo, después de que el gobierno de Assad planteó exigencias de último minuto, las cuales fueron rechazadas de inmediato por el mayor grupo rebelde del país.

Se esperaba que Siria figurara en las conversaciones entre Erdogan y el primer ministro chino Wen Jiabao, dijo el vocero de la cancillería de China, Liu Weimin.

"Aunque no tenemos un acuerdo total, coincidimos en que debemos desempeñar un papel constructivo", dijo Liu durante un encuentro con la prensa, programado de antemano.

Liu dijo que China quiere un alto inmediato a la violencia y espera que la comunidad internacional conceda a Annan más tiempo para que el acuerdo de cese al fuego comience a dar frutos.

"Pensamos que la resolución final necesita que todas las partes se sienten a conversar", opinó.

El tema no salió a relucir en las declaraciones de Wen y Erdogan frente a la prensa, en el comienzo de la visita.

Luego de sus primeras conversaciones, los dos líderes supervisaron la firma de media docena de acuerdos, incluidos dos sobre cooperación en desarrollo de energía nuclear.

Un primer ministro turco no visitaba China desde hace 27 años. El viaje de Erdogan sigue a una visita que efectuó en febrero a Estambul y Ankara el vicepresidente chino Xi Jinping y que incluyó la firma de acuerdos por miles de millones de dólares entre ambos países.

Erdogan encabeza una delegación de 300 empresarios, en busca de más inversiones chinas en Turquía y de impulsar las exportaciones turcas a la boyante economía china. Los ámbitos posibles de cooperación incluyen energía, construcción, industria automotriz, bancos y telecomunicaciones.

El jefe de gobierno turco llegó el domingo a Urumqi, capital de la región de Xinjiang, en el extremo occidental de China, donde la etnia musulmana uigur tiene vínculos culturales y lingüísticos con los turcos y donde Turquía prevé desarrollar una zona industrial.

Las tensiones étnicas han propiciado en los últimos años hechos de violencia en la región.