Las fuerzas sirias dispararon el lunes al otro lado de la frontera contra manifestantes en un campo de refugiados en Turquía, donde hirieron a un intérprete y por lo menos a dos sirios, dijeron las autoridades.

El ataque fue el primero de su tipo desde que Turquía comenzó a albergar a miles de desplazados sirios desde mediados del año pasado.

Un funcionario del gobierno, que habló a condición de mantenerse anónimo en cumplimiento de las reglas del gobierno, dijo que Turquía de inmediato llamó al encargado de negocios de Siria y le pidió que se pusieran fin a los disparos.

Indicó que dos refugiados y un ciudadano turco, un intérprete, fueron heridos dentro del campamento cerca del pueblo de Kilis, en Gaziantep, provincia del suroeste.

El gobernador de Gaziantep, Yusuf Odabas, dijo que el intérprete había ingresado al campamento a fin de tratar de aplacar una protesta contra el régimen sirio. Los cruces fronterizos desde Siria en el área de Kilis fueron suspendidos después del ataque, dijo el gobernador.

Las fuerzas de seguridad turcas fueron reforzadas en la frontera bien delineada después del ataque, informó la televisión.

Odabas dijo, que dos de 13 sirios que habían sido heridos en enfrentamientos dentro de Siria y fueron traídos a Kilis para ser tratados, murieron el lunes.

Más de 24.000 desplazados se han dirigido de Siria a Turquía. Las fuerzas sirias han intensificado sus ataques en diversas partes del país en un intento por aplastar la revuelta emprendida hace 13 meses contra el presidente Bashar Assad.

Por otra parte, un grupo internacional de derechos humanos dijo que las fuerzas sirias han ejecutado sumariamente a más de 100 personas, en su mayoría civiles.

Las ejecuciones multitudinarias han tenido lugar en las provincias de Homs e Idlib, escenarios de revueltas antigubernamentales, señaló el grupo Human Rights Watch en un informe.

El grupo con sede en Nueva York dijo que sólo incluyó los casos que corroboraron testigos aunque ha recibido otras denuncias de incidentes similares. Los asesinatos de las personas han ocurrido en los últimos cuatro meses, la mayoría en marzo.

Según la tregua que impulsó la comunidad internacional, las fuerzas sirias deben retirarse el martes de los centros de población. Sin embargo, el gobierno de Assad desea ahora garantías de que los rebeldes depondrán las armas.