Nueve mineros artesanales continuaban atrapados el sábado en el fondo de un socavón excavado de forma horizontal, al nivel del suelo, en una mina que se derrumbó el jueves en una región del sur de Perú.

"A través de una manguera nos hemos logrado comunicar con ellos", dijo el sábado por teléfono a la AP el jefe policial de la región Ica, coronel José Saavedra, quien fue con sus agentes hasta la zona del derrumbe.

"Los mineros no están bajo la tierra, están al nivel de la tierra, ocurre que el socavón es como un callejón horizontal y los mineros están separados de la salida por deslizamientos de tierra de más o menos seis metros", explicó.

Indicó que el derrumbe se produjo tras una explosión ejecutada por los mineros para facilitar la extracción de cobre.

El diario El Comercio informó que la mina Cabeza de Negro, ubicada en el caserío Quilque 282 kilómetros al sur de Lima, dejó de explotarse formalmente en la década de 1980 tras la violencia desatada en la zona por Sendero Luminoso.

Alberto Borja, jefe regional de salud que estuvo en el área del derrumbe, dijo a Radioprogramas que "los mineros están sufriendo cuadros de deshidratación y alteraciones de la salud mental por la misma preocupación que tienen de salir".

"Están ilesos...(pidieron) que les pasaran alimentos y les hemos dado caldos (sopas) y nos han solicitado bebidas rehidratantes...nosotros les hemos aproximado 100 botellas que están consumiendo", añadió.

El subjefe de la Defensa Civil, Edgar Ortega, dijo a la misma radioemisora que un grupo de rescatistas de los bomberos, de dos empresas mineras y de la policía buscan liberar a los mineros atrapados.